Por Myriam Mellado
Reinventar e innovar es la esencia de las empresas de este siglo. Pero reinventar e innovar en zonas que viven en extrema pobreza y sin polos industriales cercanos, es casi una proeza. En Los Alamos, comuna de la Provincia de Arauco, viven 18.000 personas y en la última encuesta Casen se ubicó entre las zonas más pobres de la VIII Región. El ingreso per cápita es de apenas $70.000, con desarrollo de agricultura de subsistencia y el comercio muy limitado a unos pocos metros en la avenida principal de la comuna y de sectores aledaños.
Este panorama no fue un impedimento para que el español Santiago Querol Puig decidiera hacer algo con el aserradero que había instalado su padre, en el sector Tres Pinos de Los Alamos, en la primera etapa de los ‘90.
Esos años fueron dorados para el procesamiento de la madera, y así se vio con la producción de Maderinter, el aserradero de los Querol que suministraba materia prima al grupo Maderfibra, en Valencia, España.
Fundado por su abuelo en 1932, Maderfibra llegó a tener la producción necesaria para abastecer las operaciones de los mercados de España y Marruecos. A fin de dar continuidad al negocio y enfrentar la fuerte competencia, a comienzos de 2000, la tercera generación de la familia comenzó a pensar la forma de darle mayor valor al negocio.
Santiago Querol decidió, entonces, instalarse en Chile por su amplia red de Tratados de Libre Comercio, el tipo de cambio y la ubicación que permite acceder con mayor facilidad a todo el continente americano. Junto a su familia, se propuso la meta de eliminar los clavos y cortes metálicos de los envases de madera.
Luego de varios años de investigación, aciertos y desaciertos, en 2008 el joven empresario dio con la tecnología ideal para fabricar esos innovadores envases: el corte láser. “Partimos desde la idea inicial, creada por una necesidad primaria de transportar un producto a un destino próximo o muy lejano. Luego, estudiamos junto a nuestros clientes los requerimientos específicos para cada producto, condiciones de transporte, porcentaje de humedad, duración del trayecto, número de manipulaciones y transbordos, entre otras materias”, relata Querol.
Poco a poco, el nuevo envase con fibra de madera de alta densidad “made in Chile” comenzó a tomar forma, a tal punto que hoy está causando furor en los mercados, no sólo porque es renovable y amigable con el medio ambiente, sino también porque es fácil de armar, transportar y está hecho a la medida del cliente. “El producto optimiza los costos y tiempos de refrigeración, permite un perfecto apilado sobre los pallets y es una atractiva herramienta de marketing, ya que permite una alta calidad de impresión offset”, dice el empresario.
Es realmente “made in Chile” porque toda su tecnología se desarrolló en el país y, para eso, los Querol crearon la empresa Laserbox, donde diseñan y fabrican todas las maquinarias necesarias para sus envases, con “know how” propio y utilizando modernas técnicas como el corte por láser.
Los Querol invirtieron US$ 24 millones en esta renovada empresa de packaging ubicada en lo que alguna vez fue el aserradero. “Tres Pinos en Los Alamos es una zona muy deprimida, pero con mano de obra abundante”, dice. A los 100 empleos directos que tendrá esta planta también se suman 20 personas dedicadas a full a la investigación, desarrollo e innovación. Cuando concluyan las 3 fases que implica el proyecto total trabajarán unas 450 personas.

Proyección internacional
El corte láser permite un acabado perfecto, en cuanto a medidas y sellado perimetral, evitando la absorción de humedad. “Aquí no se utilizan clavos, grapas, ni colas para el ensamblado. El sistema es como un clip, lo que le da mayor resistencia”, sostiene el empresario. En este contexto, el envase tiene la particularidad de mantener la fruta en un excelente estado durante los 45 días que dura la travesía hasta llegar al puerto de destino.
La planta tendrá una capacidad de producción anual de 15 millones de envases al año, que permitirá cumplir con la demanda de exportadores nacionales y extranjeros de los rubros frutícola, hortícola y cualquier sector que requiera embalaje de exportación. Su capacidad de crecer es muy alta, porque Laserpack puede producir su propia maquinaria, sin depender de terceros.
El 60% de la producción se destinará al mercado interno y el resto al exterior, comenta Querol. Incluso, ya tienen pedidos de Perú, Colombia y California. “Es un proyecto con proyección internacional, pues, además de fabricar los envases, vamos a desarrollar toda la tecnología necesaria para exportarla a otros países y trabajar con franquicias a nivel mundial de un sistema que tenemos protegido con una patente chilena y elaborado con materia prima totalmente local”. Tanto es así que incluso están pensando en el mercado estadounidense. Para ello utilizarán a Chile como plataforma de negocios, tal como lo han hecho otras empresas españolas para expandirse a otros países de la región.
Entre los proyectos de corto plazo se considera instalar una unidad de cogeneración de energía a partir de biomasa para abastecer las instalaciones industriales.
Los envases, que ya han sido presentados en unas 25 ferias en todo el mundo, se entregan desmontados. El cliente los recibe en un pallets, que puede contener unas 8 mil cajas, lo que reduce los costos de almacenaje y da mayor eficiencia logística.
Con el fin de desarrollar mano de obra especializada, Laserpack firmó un convenio con las universidades del Bío Bío y Federico Santa María para el desarrollo de especializaciones como, por ejemplo, mecatrónica, una disciplina que es incipiente en las universidades locales. “Para nosotros es fundamental el desarrollo de la capacidad técnica de la VIII Región y aprovechar todos los recursos naturales que se producen en ella”, explicó.
Bienvenida inversión
El pasado 29 de abril se abrieron las puertas de la nueva planta. Y la celebración fue en grande. El nuevo intendente Víctor Lobos fue quien realizó el corte de cinta, quizás como una señal de que está dispuesto a poner todo su esfuerzo para cumplir con la meta impuesta por el Presidente Piñera. “La misión que me entregó el Presidente fue clara: apoyar a la Provincia de Arauco”, dijo. “Los problemas que enfrenta esta zona son muchos, pero con el trabajo de todos de manera unida lograremos levantar esta provincia. Es muy significativo ver que en una provincia que tiene tantos problemas, pero a la vez tantas potencialidades, decide instalarse una empresa de alta tecnología, mediante el apoyo de Corfo (entidad que le entregó un subsidio de 296 millones de pesos). Estamos frente a una tecnología que no existía en Chile en materia de envases para la agroindustria”, enfatizó la autoridad.
Una vez que la planta esté a plena marcha, aportará US$ 30 millones al Producto Interno Bruto de la región, aumentado así la tan esperada competitividad y productividad de la Provincia de Arauco.
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