sábado, 1 de octubre de 2011

LA HORA DE LA CLASE MEDIA (ARTICULO)

Las cifras macroeconómicas develan que el país pasa por un buen momento, pero el termómetro de la calle dice algo distinto. ¿En qué radica ese divorcio? ¿Falta de manejo político? ¿Desigualdad en la distribución de los ingresos? ¿Empoderamiento ciudadano? Una cosa está clara, la clase media chilena tomó el control y no se quedará tranquila hasta obtener su pedazop de la torta.
Por: Matías Marambio

Las últimas semanas han estado convulsionadas. En Medio Oriente, luego de cumplirse seis meses del inicio de la llamada “primavera árabe”, las protestas ciudadanas han llegado a un punto cúlmine de violencia, principalmente en Siria, mientras que en otros países de la región el ambiente sigue siendo inestable. En Estados Unidos las negociaciones de la deuda y la amenaza de recesión han puesto al país en una situación que hace años habría sido impensada. Europa hace lo posible por mantener en pie las economías de los países de las periferias, mientras que el nuevo mundo ha dado la cara en medio del triste desempeño de los países líderes, aunque algunos economistas ya están alertando algunas señales de sobrecalentamiento. Y en Chile, las marchas de los estudiantes han llegado a su punto más álgido, mientras que los niveles de aprobación del gobierno –y de la clase política en general– llegan a mínimos históricos.

¿Pero qué tienen en común estos conflictos en diversos puntos del mundo? En todos ellos la clase media se presenta como detonante principal. En Medio Oriente son las clases medias las que han salido a las calles en busca de protagonismo político; en Estados Unidos y Europa la discusión de los reajustes se hacen a la luz de cómo afectará a las clases medias; en los países emergentes las clases medias han sido el motor de crecimiento y, a la vez, la causa de que se presenten síntomas de sobrecalentamiento; y en Chile los reclamos que están en la calle son los de una clase media que pide a gritos mayor representatividad, inclusión e igualdad. Una clase media que dice que este es su minuto. 


Aunque el rango económico de la clase media
en Chile es muy amplio –cubre el 70% de la
población–, hay ciertas características que la unen. Para Roberto Méndez, presidente de Adimark GfK, lo que tiene en común es la sensación de
vulnerabilidad y la posibilidad de cambio,
tanto para bien como para mal.

“La clase media nace con los estados modernos, con la democracia. Es el motor de las sociedades después de la Segunda Guerra Mundial y la responsable de los grandes años de prosperidad y paz en el mundo”, dice Marta Lagos, directora de Latinobarómetro y de la consultora Mori. “Cuando surge, lo primero que hace es aperarse, adquirir bienes de consumo como muebles, autos y electrodomésticos y, una vez que evoluciona, viene la etapa del posmaterialismo, y ahí aparecen temas como el medio ambiente y el cambio climático como metas”, agrega Lagos, quien aclara que la mayor parte de la clase media chilena aún está en la etapa de aperarse, ya que todavía no alcanza el nivel de desarrollo que le permita empezar a preocuparse de otros temas. 

Aunque el rango económico de la clase media en Chile es muy amplio          –cubre el 70% de la población–, hay ciertas características que la unen. Para Roberto Méndez, presidente de Adimark GfK, lo que tiene en común es la sensación de vulnerabilidad y la posibilidad de cambio, tanto para bien como para mal. “Esa sensación lo diferencia de los otros dos grupos extremos, de los ricos, que tiene suficiente capital físico, educacional y social para sentirse asegurado, y el de los pobres, que tiene una visión un poco fatalista del círculo de la pobreza. Los que están al medio, en cambio, aún cuando ganen 400 mil pesos o un millón, comparten eso de que pueden progresar; que sus hijos logren avanzar más que ellos, pero que también pueden disminuir, de que si hay un desastre, una enfermedad o una cesantía prolongada ese bienestar se puede perder”, explica. Por lo mismo, es un grupo que valora esforzarse por las cosas y por surgir, valora el trabajo y el poder endeudarse para obtener bienes. En ese sentido, agrega Méndez, es un grupo que considera mucho la educación y hace grandes esfuerzos económicos para que sus hijos accedan a ella. “Otra característica es que es un grupo muy conservador en el sentido de que le preocupa no perder lo logrado, entonces cuando hay muchos desórdenes, delincuencia, cosas que ponen en jaque el sistema, les afecta mucho. Para ellos la estabilidad institucional es muy valorada”, dice Méndez. Pero a pesar de ser un grupo conservador, es tremendamente exigente con sus derechos como ciudadanos y como consumidor. “En ese sentido, hemos notado que en los últimos años esto ha ido incrementándose, incluso están actuando mucho más agresivamente en hacer respetar sus derechos. Hoy vemos en la clase media una intolerancia grande a lo que ellos consideran abusos, ya sea las tasas de interés de los créditos, aranceles de las universidades o precios de medicamentos. Esto se ha enervado todavía más con casos como el de La Polar. Lo que hace años era aceptable, hoy no lo es”.

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